Al apagar la luz veo quién soy.
Las luces de la ciudad se ven a lo lejos, las calles se vacían y poco a poco la ciudad duerme. Tumbada en la cama ya no formo parte de la ciudad, ya no soy parte de una masa. Me hundo en mis más profundos pensamientos.
Al apagar la luz me encuentro cara a cara conmigo misma, no hay nadie más. Al apagar la luz veo quién soy, quién he sido y quién quiero ser y día a día trabajo para que un día, al apagar la luz, esas tres personas sean una misma.
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